

Tu historia no te define
Eres lo que haces con aquello que has vivido
“Cuando empecé a mirar mi historia con ojos nuevos y a reconfigurarla desde una experiencia sentida en el cuerpo, algo comenzó a transformarse de verdad..”
Me dedico a acompañar a otras personas en su proceso, para que puedan acercarse al estado de bienestar y plenitud que anhelan en su vida y en sus relaciones.
Me he especializado en Trauma Vincular y Heridas de Apego, y mi enfoque combina la mirada sistémica y de las Constelaciones Familiares con el trabajo somático, utilizando técnicas de integración y reprocesamiento en procesos que se orientan a la raíz y generan un impacto real en el presente.
Nací en Mar del Plata, un miércoles por la tarde, bajo la constelación de Virgo, con ascendente y luna en Acuario.
Cuando miro hacia atrás veo a una niña expresiva, de mirada penetrante y profundamente sensible.
Amante de la poesía, la música y el baile; Mi gran pasión y también un refugio para expresar emociones intensas que guardaba en silencio.
Gran parte de esos rasgos auténticos quedaron en algún momento camuflados detrás de la personalidad que desarrollé para enfrentar las circunstancias que me tocó vivir.
Mi recorrido ha sido —y sigue siendo— el de ir más profundo, quitando capas y reconectando con mi ser más esencial, con el propósito de mi alma y con mi verdad.

La primera gran apertura
Guiada por una profunda necesidad de comprenderme —y por una fuerza vital que reconozco como parte de mi naturaleza— comencé mi propio proceso terapéutico a los 17 años.
Durante años exploré distintos senderos de conocimiento y desarrollo personal, mientras mi trayectoria profesional se orientaba primero hacia la comunicación y más tarde hacia el ámbito pedagógico y educativo.
Un día las Constelaciones Familiares llegaron a mi vida como una verdadera revolución. Ampliaron el ángulo desde el que contemplaba mi historia, mi familia y mi lugar dentro de ella.
Recuerdo aquel momento como un despertar interior y también como un llamado profundo a recorrer este proceso. Un viaje que desde entonces no ha dejado de crecer y de dar frutos.
Porque las Constelaciones no sólo han transformado mi realidad, sino también la de muchas personas a las que he tenido el privilegio de acompañar.
Ir más profundo
Con la maternidad y una fuerte crisis personal, mi propio recorrido volvió a abrir otra puerta y más interrogantes.
Los efectos del pasado en mi cuerpo regresaron como una ola, pidiendo no solo ser comprendidos, sino ser sentidos, atravesados e integrados.
Fue entonces cuando inicié un camino de reconexión profunda con mi cuerpo.
Primero a través del Tantra, como una necesidad urgente de volver a sentir y reconectarme con mi sexualidad y mi energía.
Más adelante, profundizando en el trabajo somático y el abordaje del trauma, explorando cómo las experiencias vividas estaban registradas en mi cuerpo y en mi sistema nervioso.
En ese momento, comprendí algo esencial:
"La verdadera transformación no ocurre solo cuando entendemos lo que nos pasó, sino cuando el cuerpo puede reorganizar lo que quedó grabado en él."
Cuando puede completar lo que quedó interrumpido. Cuando aquello que se fragmentó vuelve a conectarse.
"El cuerpo guarda la memoria. También señala el camino de regreso."
